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Y todo el cielo cupo en del ojo de la vaca muerta

En los 18 minutos que dura el cortometraje, Francisca Alegría logra hacer caber todo un universo dentro del ojo de la vaca muerta. Es a partir de la muerte de las vacas del hijo de Emeteria cuando se comienzan a difuminar las fronteras entre lo real, lo mágico y lo sagrado. El relato transcurre en el campo chileno contemporáneo, probablemente uno de los pocos lugares que facilitan el desvanecimiento de las fronteras debido a que es un lugar en donde lo extraño se explica rápidamente a partir de las cosmovisiones locales. De ahí que los personajes no se pregunten sobre el por qué de las cosas que les suceden sino más bien lo que ellas significarán para sus vidas.

Es inevitable no recordar a Raúl Ruíz en este cortometraje, los guiños al director van desde el trato de la muerte y lo criollo que evocan las películas Días de campo o La recta provincia, a la presencia de Shenda Román que también aparece en Palomita blanca. Pero estas similitudes no merman la autenticidad de la directora, sino que por el contrario – como menciona Rodrigo Moreno – Francisca Alegría es capaz de desarrollar su propio lenguaje a través de estos guiños, casi como una especie de reapropiación. Un propio lenguaje que se refleja en el uso del color que cambia drásticamente cuando muestra la vida y la muerte. Y en la representación del panorama rural chileno no como ese lugar unívocamente nostálgico, si no que por el contrario lleno de elementos y códigos contemporáneos.

Alegría representa un espacio rural misterioso que se mezcla con lo sobrenatural de la manera más natural posible. Es en la actualización y reapropiación de la imagen del campo chileno en donde Alegría configura un espacio muy interesante de resistencia que deja entrever cómo formas otras de conocimientos se vuelven las oficiales, reivindicando –tal como Ruiz- lo rural.

No será cierto, pero sucede. Tal como dice el dicho popular, en los casi veinte minutos que dura el cortometraje una se deja maravillar con una historia que habita en las fronteras. No solamente de lo que es real y lo que no sino también esas fronteras de lo geográfico y espacial donde lo nuevo y lo viejo comparten de una forma hermosamente extraña.

Mira el teaser aquí.

Francisca Alegría / 2016/ Cortometraje de ficción / 18 min. / Digital / Color /

Olivia es creyente fiel de los oficios. Mutar a vegetal es un anhelo. Actualmente está aprendiendo a hacer libros.

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