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Entrevista a Norma Martínez: “A partir de esa discriminación que yo sentí, dije ‘voy a pintar a mi gente'”

México es uno de los países de Latinoamérica con mayor número de comunidades indígenas, y estas albergan muchas de las costumbres y tradiciones que sus ancestros/as practicaban. Sin duda la comunidad más grande son los y las nahua, que se refiere a los distintos pueblos originarios de Mesoamérica que tienen como lengua común el náhuatl. Los pueblos que conservan esta lengua y sus tradiciones están ubicados en distintas partes de país, y muchos (si es que no todos), han sido afectados por severas políticas estatales que han causado el empobrecimiento y desmedro de estos pueblos, a la vez que favorecen la élite política y narco en México.

Es este complejo escenario el que enfrentan los pueblos originarios de México, que deben luchar no solo por preservar su identidad, sino que también por mantener las pocas tierras que les quedan luego de la invasión colonial y posteriormente, la privatización estatal. Es en uno de estos pueblos nahua en Veracruz, que creció una guerrera de su comunidad, Norma Martínez. Norma es una pintora y artista visual nativa nahua, de la Huasteca Veracruzana, Tlacuilo. Creció y vivió en su comunidad hasta los 14 años, pues se vio obligada tuvo a partir para ir a al colegio, ya que en su comunidad solo hay escuelas que ofrecen educación básica. Sin tener ningún tipo preparación formal en arte, Norma comenzó a dibujar y pintar figura humana de manera autodidacta, hasta que de pronto se dio cuenta que esto no era suficiente. Su pasión era plasmar a su comunidad, la vida en su pueblo y la gente que ama en su arte. Hoy en día, Norma trabaja como ingeniera de alimentos en Monterrey, pero espera en algún momento volver a su pueblo y seguir pintando con la gente que ama.

Quise hablar con Norma para saber más no solo sobre su arte, sino que también para aprender de su vida y sus experiencias como mujer nahua. Norma me recibió muy amablemente y abrió su corazón en este diálogo que nos permitió conocernos mutuamente y reflexionar sobre su quehacer artístico. Espero que de igual forma que ella me transmitió su amor con sus pinturas y sus palabras, esta entrevista también logre representar y mostrar ese gran espíritu con que Norma enfrenta el mundo.

A partir de esa discriminación que yo sentí hacia mí y mi familia, dije “voy a pintar a mi gente”.

1. ¿Me podrías contar cómo nació tu deseo de pintar? ¿Cómo nació esa pasión?

Despertó en mí hace mucho tiempo, pero especialmente hace 5 años. Hice una publicación en Facebook un día. Puse una foto de mi familia tomada para la celebración del Día de Muertos. Se veía el altar, el pan colgado ahí, y me tomé las fotos con mis primas. La publiqué y alguien, nunca supe quién, puso un comentario que estaba discriminándonos, no sé por qué, por la forma de vestirnos… no sé. Comentó algo feo. Y me sentí muy mal, no sabes… hasta lloré ese día. Y al siguiente día pensé: “tengo que hacer algo, no puede ser que esté pasando esto”. Entonces, yo ya pintaba, pero era la figura humana, retratos. Me los pedían y luego yo los entregaba. Un trabajo y me daban otro, y otro. A partir de esa discriminación que yo sentí hacia mí y mi familia, dije “voy a pintar a mi gente”. Lo voy a plasmar en mi obra y dar a conocer.

Desde ahí comencé a publicar más fotos de la comunidad, de la gente. Yo no me había dado cuenta. Andaba yo como una persona común, y a partir de ese día me di cuenta de lo importante que soy yo. Soy nativa, mexicana 100%, tengo una historia ancestral muy valiosa. Y ese día tuve una introspección y encontré muchas cosas buenas en mí y mi familia que hay que dar a conocer y contagiar. Los indígenas somos súper discriminados, más que los gays, más que el color de la piel. O sea, si eres indígena eres nada, y ha pasado desde hace 500 años.

Los indígenas somos súper discriminados, más que los gays, más que el color de la piel. O sea, si eres indígena eres nada, y ha pasado desde hace 500 años.

Con la colonización…

Llegaron los españoles y mataron a muchos nativos, y los que se quedaron se fueron a la sierra a esconderse. Y ahí comenzaron los pueblitos como de los que yo soy. Es una comunidad de 300 habitantes. Y ahí se quedan en la comunidad aislada, abandonada, oculta. Entonces sales a las ciudades, migras a las ciudades en busca de más oportunidades y recibes esa discriminación… Pero la gente que discrimina es porque no conoce. Por falta de conocimiento, por ignorancia, porque no saben qué hay detrás de cada nahua, pero ya cuando conoces a la gente empiezas a valorar. Entonces mi arte tiene ese objetivo, de dar a conocer q los nahuas vivimos, que tenemos una gran historia.

Claro, tienen mucho que mostrar y que compartir…

Podemos florecer, renacer, y quiero tocar los corazones de los nahuas y los mexicanos para que ambos valoren. Porque ni siquiera los propios nahuas se dan cuenta del valor que tienen.

Claro, porque tanto los han denigrado que cuesta.

Sí, te descalifican, te bajan la autoestima, y muchos no se levantan. se quedan con esa imagen, idea, de no ser nadie, y yo no quiero que los nahuas se sientan así. Quiero que se levanten y vean a la gente a los ojos, que levanten la cabeza, y caminen erguidos, orgullosos de lo que son.Proyectar otra energía, algo que puedas tú contagiar, o sea, no aceptar esa descalificación, sino que convertirlo en algo bueno, en algo positivo, y cambiar tu mentalidad también. Yo los pinto a ellos [los y las nahuas] como los protagonistas de mis obras porque para mí son muy valiosos.

2- Hay muchas expresiones culturales nahua que ustedes viven a diario en la comunidad a través de la pintura, la música… ¿no?

Ay, sí. Hay muchos nahuas que se dedican al bordado. Ponen en los bordados -eso ya es como muy moderno- pero ponen animalitos, flores. Todo lo que es la naturaleza, ellos lo plasman en los bordados. Los nahuas estamos muy conectados con la naturaleza y sabemos que dependemos muchísimo de ella, si la lastimamos, nos lastimamos a nosotros mismos. Sería una autodestrucción. Lo que comemos es producto del bosque; los hongos, los frutos silvestres, las flores. Nos bañamos en los arroyos, en los ríos, pescamos, plantamos maíz, frijol, chile, dependemos al 100% de la tierra. Sí, hacemos ofrendas a los dioses.

Los nahuas estamos muy conectados con la naturaleza y sabemos que dependemos muchísimo de ella, si la lastimamos, nos lastimamos a nosotros mismos. Sería una autodestrucción.

3. Pareciera que también tus cuadros tienen un espíritu detrás como, por ejemplo, la celebración del Día de los Muertos, o el de la mujer conectándose con el árbol ¿Estos buscan mostrar una espiritualidad particular de la cultura?

Nosotros nacemos con un espíritu animal, dentro de nosotros mismos. Por ejemplo, puedes ser un tigre, un león, un águila, y ese es como tu otro yo. Los nahuas cuando nacemos tenemos una partera, y el cordón umbilical se siembra ahí en la tierra, detrás de tu casa o un jardín, para que nunca te olvides de tus raíces.

¿Y por eso también es que te gusta pintarlo?¿Qué significa para ti el pintar eso?

Es algo que no puedo explicar pero lo siento en mi corazón. Es algo que el alma pide, que uno plasme. Porque antes cuando me dedicaba a pintar la figura humana yo no sentía esa conexión, y ahora sí. Ahora lo que plasmo como que es una parte de mí, mi esencia, y es algo que conecta con la gente que lo está viendo. Y quiero pintar cosas bellas porque de mí pueden salir solo cosas bellas; mi vida en el campo, la convivencia con la gente. Los quiero, los amo, es un amor que no puedo describir.

4. En tu caso también se expresa no solo lo nahua, sino que también el ser mujer, ¿qué significa para ti ser mujer y nahua? Porque las mujeres en general tenemos un rol bastante desplazado en casi cualquier tipo de cultura. Existe la idea de que las mujeres no podemos hacer esto, no podemos vernos así, etc.

Sí, cuando yo nací, o sea en mi generación, que se rompió ese molde, porque antes mis abuelos tenían que una educación militarizada. Mis abuelos eran de un carácter fuerte, casi no hablaban. Se levantaban muy temprano y se llevaban a sus hijos pequeños a la milpa, a trabajar la tierra desde muy muy temprano. Y la mujer pues, se quedaba a cuidar a las niñas, a sus hijas, a hacer el quehacer del hogar, y a llevar el almuerzo a los peones o a su esposo. De regreso traes leña cargada en la cabeza, y antes, por ahí leí, que la mujer nahua no podía ni siquiera mirar a los ojos a los demás, porque si lo haces estás coqueteando con otro señor, o si te estas carcajeando mucho es porque andas de loca con otras personas. Entonces, tenías que ser muy recatada, seria y aprender a cocinar. Se le valorizaba mucho por la capacidad de procrear y su morías en el parte era porque eras una guerrera. Y el hombre, pues, los tenían acá [señalando con la mano en la altura], porque eran grandes guerreros. Por otro lado, la mujer se encargaba de los niños, de recolectar también comida, frutas, y del huerto familiar, pero no tenían gran importancia en la sociedad, más que para tener hijos. De hecho, yo admiro mucho a la mujer nahua. Las admiro más que a los hombres.

Para ti, entonces, ¿ser mujer nahua sería alejarse de esa forma de crianza que vivieron tus abuelos, y tal vez empoderarse con la cultura? ¿O más bien es una transformación de la mujer?

No es alejarse, yo creo que es más una transformación. Sí, sería una transformación, porque la misma gente a veces tiene esa mentalidad de que “no, tú no puedes llegar a hacer esto”. Debemos quitarnos esa mentalidad y transformarnos, porque tenemos todo el poder de convertirnos en unas chicas super poderosas. Sí, es solo transformación.

¿Y cómo vives esto en relación a las personas más antiguas de la comunidad? ¿También estan cambiado en cuanto a estos temas?

Ellos generalmente no quieren aceptar. O sea, sí te transformas y dices “yo ya no voy a ser como mi mamá”. Por ejemplo, mi mamá se casó con mi papá y tenía q dar de comer a toda la familia. Seis hijos tuvo mi abuela, más los peones de la milpa. Debían moler, moler el matete para todos. Así era la mujer, te casas y tenías que vivir con toda la familia. La pareja vive con sus papás y tu dinero, el trabajo de tu pareja, lo cobra mi abuelo, pero mi mama también rompió con ese esquema.

5- Hay un amor que nace de lo que te sucede y de las experiencias que quieres transmitir en tus pinturas ¿no?

Sí, todo es por amor. O sea, yo siento un inmenso amor por mi gente. Fíjate que no lo había relacionado de esa manera, pero es gracias a mi mamá. A ella no le gusta pintar, pero me dice “el talento que tienes es gracias a mi”. Cuando era niña me dibujó una vaca, y me quedé impresionada, pinta bien rápido. Si le gusta dibujar solo que no lo desarrolló.

¿Por qué?

Mi mamá le gusta mucho hacer bordados, pero mi papá le dijo “no, tú no vas a hacer eso, ni que yo estuviera muerto”. Porque él se encarga de la manutención de la casa. Así como acaso no tienes dinero o qué, sin embargo, le ayuda, al hacer quesos le está ayudando con eso. Pero mi papá así es. Hasta hace poco me enteré de eso, de hecho, porque mi mamá lo comentó. Y si hace, pero uno que otro. A mí me regaló unas almohadas. Bueno, hizo dos de venaditos, como que la mamá y la hija. Muy bonito, muy tierno se me hace, pero mi mamá le gusta, pero no lo hace porque tiene mucho trabajo. Mucho trabajo. Mi mamá hace mucho caso a mi papá.

Pero tú no…

No, yo soy una rebelde.

 

Pilar es escritora, profesora de lengua y activista del movimiento de mujeres del sur global. Escribe sobre luchas sociales en América Latina, para medios de comunicación nacionales e internacionales. Además, es la editora general y una de las fundadoras de Zánganos.

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