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Xuárez o la casa de los augurios

Xuárez fue estrenada el 2 de septiembre del 2015 en el GAM, ese mismo año fue premiada como la mejor obra por el Círculo de Críticos. Esta obra se montó en diferentes periodos y salas durante los años 2016 y 2017. Este año volvió y se está presentando en Matucana 100 hasta el 26 de Mayo.

Esta obra reescribe y repasa los hechos históricos ocurridos el 11 de Septiembre de 1541, cuando la ciudad de Santiago es contra-atacada por el pueblo mapuche, a cargo del toqui Michimalongo. Xuárez contrapone la historia oficial con una historia alternativa contada por una delirante Inés de Suárez.

La idea original y estructura dramática de ésta obra estuvo a cargo de dos grandes del teatro chileno: Luis Barrales como dramaturgo y Manuela Infante como directora. Por otro lado, Xuárezes protagonizada por Claudia Celedón, quien da voz a una multiplicidad de personajes; y por Patricia Rivadeneira, quién da vida a Inés. Estas dos grandes actrices son las responsables de encarnar esta delirante trama.

Ya desde su dirección, dramaturgia y elenco la obra parece ser lo suficientemente atractiva y poderosa para perdurar en escena por tres años consecutivos y volver después de un año de receso. Sin embargo, creo que si Xuárez se ha mantenido en escena durante todo este tiempo, es porque su mirada política nos invita a cuestionar la realidad cultural del Chile actual. Más allá de la trama, más allá de la ficción y de la realidad, nos impulsa a poner en duda tanto la historia oficial como nuestra identidad.

El personaje de Inés se presenta como un “otro”: a veces es mujer, a veces aliada mapuche, a veces española; a veces de un tiempo y otras veces de otro: a veces amante, a veces guerrera; a veces lunática y delirante, a veces clarividente, bruja, y otras veces todas. Una multiplicidad de “yoes” que nos revelan un conflicto: la identidad.

Si Rivadeneira, representando a Inés, nos encarna el conflicto identitario desde el plano del individuo, Celedón encarna la polifonía desde el exterior. Estos personajes, encarnados por Celedón, son los que rodean a Xuárez: a veces Pedro de Valdivia, otras Lautaro, Catalina (hija de Michimalongo y criada de Inés), incluso algunas veces es la conciencia de la misma Inés. Esta polifonía no es más que parte del proceso de construcción identitario que mezcla lo colectivo con lo individual.

Sabemos que Xuárez nos sitúa en épocas de la fundación de Santiago. Sin embargo, el conflicto se desarrolla a partir de un hecho histórico puntual: la decapitación que sufren los caciques mapuche en manos de Inés de Suárez, en plena batalla de Río Mapocho en Septiembre de 1541. Si bien la historia oficial nos habla de este hecho, no nos cuenta la importancia de Inés en la conquista española. A Suárez se le ha confinado a su papel de amante y se la ha excluido de su participación en esta lucha.

Sin embargo, creo que el mensaje total de la obra, o el punto en el que los cuestionamientos a la identidad e historia oficial toman cuerpo se encuentran en una frase que se repite un par de veces y es pronunciada por Catalina (Celedón), hija de Michimalongo y criada de Inés. En al menos dos ocasiones ella repite: “la memoria es la casa de los augurios”No es de extrañar que sea un personaje mapuche, el que nos recuerde, y sobre todo, le recuerde a Inés la importancia de la memoria para los tiempos venideros.No es de extrañar, porque es precisamente este pueblo el que ha utilizado la memoria como motor de lucha y resistencia.

Es la memoria donde se gesta la señal que anuncia hechos futuros. La importancia de ésta radica en lo determinante que es para lo que viene. En la obra, la contraposición entre historia oficial y lo que cuenta la propia Inés, nos revela como se construye y forja la memoria. A Inés la han relegado de la historia, la han puesto al margen como un personaje secundario, pero ¿Acaso no fue ella quién frenó el contra-ataque mapuche el 11 de septiembre de 1541? La memoria es una construcción, un discurso. Es por eso que podemos ser flexibles con los límites entre “realidad” y “ficción”. Lo importante no es ésto, sino que la obra nos viene a recordar algo. Nos invita a caer en cuenta por medio de la duda ¿Que tan cierta es la historia que nos han contado? ¿Dónde empieza y termina nuestra propia identidad?

Xuárez desafía los límites, nos viene a decir que en la medida en que cambiamos nuestro pasado, también cambiamos nuestro futuro, que si cuestionamos la historia oficial, entonces podemos recordar otras cosas y hacernos parte de esa otra historia. Yo me quedo con esto: a Inés la borraron de la historia, a las mujeres nos han borrado de la historia, pero nos estamos empezando a recordar. Es un buen momento para traernos de vuelta y apuntar como nota mental que la memoria es la casa de los augurios.

 

FICHA TÉCNICA
Dramaturgia: Luis Barrales
Dirección: Manuela Infante
Elenco: Claudia Celedón y Patricia Rivadeneira
Diseño integral: Yolin
Música: Atom TM
Creación coral: Daniel Marabolí
Caciques: Flavio Banks, Sebastián Caro, Lucas Gnecco, Gabriel Recabarren, Jorge Salazar
Realización escenográfica: Iteazul, taller El Litre y armería Lobos.
Diseño gráfico: Javier Pañella

Viajera, escritora, coleccionista de imágenes y versos, feminista y fotógrafa en proceso.

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