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Santiago Violenta: sin Coca y sin hielo

Ganadora del Premio del público a la mejor película chilena del Festival Internacional de cine de Valdivia, Santiago Violenta es una película que desapareció del mapa luego de su estreno, presentándose en unos pocos ciclos de cine B, y algunos festivales cinematográficos. Esto fue hasta que la iniciativa del Consejo nacional de la cultura y las artes, OndaMedia, la acercó a nuestras casas por medio de la página de streaming gratuito y legal para ver cine y documentales chilenos. El largometraje, cuenta la historia de tres amigos: Mauro (Matías Oviedo), el único casado del grupo, y que trabaja para su suegro; Noel (Nicolás Saavedra), profesional del ‘carrete’ pero leal hasta la muerte, y Broco (Mauricio Diocares), un camarógrafo de matrimonios y eventos varios que le coquetea a la cinematografía intentando grabar su primera película. Un humor ácido y auto-burlesco nos conduce por una aventura de ‘piscolas y pistolas’, en las que el grupo de amigos se ve enfrascado en un conflicto de grandes proporciones con una pequeña mafia santiaguina.

Sin la necesidad de un presupuesto abultado, Ernesto Díaz Espinoza logra una historia dinámica, con adrenalínicas escenas de acción y personajes con la perfecta medida de verosimilitud para provocar la risa y el compromiso del espectador con el filme.

Sin la necesidad de un presupuesto abultado, Ernesto Díaz Espinoza logra una historia dinámica, con adrenalínicas escenas de acción y personajes con la perfecta medida de verosimilitud para provocar la risa y el compromiso del espectador con el filme. Díaz es un excelente director, pero no se toma demasiado en serio a sí mismo, y es esa quizás la clave del buen recibimiento crítico que obtuvo en esta ocasión.

Desde las gráficas del título que la cinta gritaba Quentin Tarantino, pero ¿qué hizo Díaz para protegerse de las comparaciones? ¡Gritar más fuerte! Una banda sonora que recuerda a Pulp Fiction de 1994, personajes que transitan entre la seguridad amenazante de Vincent Vega y la ansiedad nerviosa de Mr. Pink y un literal altar al director de Kill Bill construyen uno de los más notables homenajes al rey de los homenajes.

 

 

Por otra parte, mientras otras comedias chilenas cuentan con una publicidad notable, por sus personajes de antemano famosos, como Stefan vs Kramer, Fuerzas Especiales, o la trilogía Que pena tu vida, Ernesto Díaz trabajó en las sombras, armando un relato gangsteril con notas profundamente chilenas, que no busca hacernos creer que veremos la historia definitiva de acción estilo Duro de Matar. Sin embargo, al guardar las proporciones con la cotidianidad chilena, es que esta película se solidifica y alcanza un nivel de calidad altísimo de la forma más modesta.

Es esa frescura nostálgica, es esa honestidad dramática la que configura a Santiago Violenta como un trago fuerte para una noche de amigos que no necesita el disfraz de una gaseosa burda para ser apreciado en su máxima expresión.

 

David es cristiano, licenciado de Letras y futuro Magíster en Creación de guión cimematografico. Es sus tiempos libres practica lucha libre y lee cómics.

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