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Entrevista a Joe Vasconcellos: “Ser músico es el regalo más maravilloso que puedes tener”

Por Joaquín Miranda, Germán Alcade y Micaela Paredes

Joe Vasconcellos es sin duda un personaje que no necesita introducción. Es ampliamente conocido en Chile y el resto de Latinoamérica, debido a que ha ido adquiriendo elementos  de cada una de las culturas que ha conocido a lo largo de su vida. Quisimos conversar con él justamente sobre esto, su experiencia y qué ha significado en su desarrollo como artista. Nos cuenta aquí de sus años viviendo y estudiando en Italia, el impacto que fue volver a Latinoamérica, específicamente a Brasil, en el año que este se encontraba en dictadura. Todos fueron forjando momentos cruciales para su conformación como músico, y que supo cómo apropiar y potenciar desde su propia vocación.

El músico nos recibió muy tranquilo y cómodo en su casa/estudio, fumándose un tabaco o con algo que podría haber sido una mezcla de especias naturales. Hablamos de su trayectoria y cómo llegó a ser quien es, además de lo complejo que significa ser músico en un contexto político-social como en el que nos encontramos hoy. Joe Vas llama a los músicos actuales a centrarse en su vocación y perseverar en esta búsqueda personal por sobre todo, independiente de las circunstancias externas. “Cuidemos lo que tenemos porque si esperamos que el estado haga algo… el estado hace algo solo si le conviene, si se ve bonito, si suena bonito, si es chic, si políticamente es correcto, pero uno no puede depender de eso, la música es más, es mucho más.”, nos dice Joe Vas.

1- ¿Cómo surge esto de empezar en la música? ¿Existe alguna influencia o motivación inicial que te haya impulsado a escoger definitivamente este camino?

Creo que fue mi familia. Un hermano griego, un hermano mexicano, un hermano carioca, yo nací en Chile, madre chilena, mi papá brasilero. Estuvimos viajando mucho y no había mucha televisión. Mi vieja era y es una adicta a la lectura y mi padre era melómano. Todos éramos muy melómanos en la casa, entonces la música siempre estaba. Estaba siempre muy presente. En ese tiempo estábamos viviendo en la embajada de Brasil en Ecuador y era la primera vez que yo vivía en un recinto como la embajada, entonces mis amigos eran la gente que trabajaba ahí. El cocinero era Pedrito, era otavaleño y tenía una trenza tremenda, y el hombre cantaba el día entero. Era música el día entero y era música ecuatoriana. Era bellísimo.

 

-Y ya luego cuando estabas en Sudamérica, considerando el contexto político que había en ese entonces, ¿cómo te las arreglaste para seguir adelante?

No fue fácil, conocí algunos músicos, pero me estaba viniendo la cosa de que quería devolverme a Europa porque me espanté con dictadura militar… Y hablando de dictadura militar, de repente acabé acá en Chile y me pasan un montón de cosas, yo ya me quería devolver, pero me pasan un montón de cosas: me saqué la cresta en auto, terminé como crooner en un local en Reñaca. En ese local el director de la banda era Raúl di Blasio y, dentro de los músicos que tocaban en esa banda (que sonaba increíble), había músicos de Congreso. En ese momento Congreso estaba ya desarmado. Pancho Sazo estaba en Bélgica, pero sí habían ganas de tocar. Nos juntábamos y yo fui cachando la onda y me fui enamorando porque además compartíamos mucho con el Tilo, con Fernando y con el Pato. Lo pasábamos muy bien, hacíamos música por hacer música, escuchábamos música; era ningún compromiso. Y por esos días mi vieja me regala el ‘Disco Café’ de Congreso y yo no sabía quién era, entonces abro el disco, lo escucho y ‘guau, ¡qué increíble esta música!’ y empiezo a ver las fotos ¡y estaban mis amigos!

Luego salió ‘Hijo del sol luminoso’, fue un testimonio de lo que yo estaba viviendo, lo que yo sentía, ¡pero lo sentía! Era un reencuentro con mi raíz, con eso que yo estaba buscando. En donde lo musical era tan grandioso que la dictadura y todo lo que estaba pasando era como una cosa que flotaba alrededor… hasta que empezamos a tocar porque una banda que se llamaba Congreso era ya una provocación. Pero a nivel musical fue una experiencia en donde toda la locura, todo lo que yo escuché, todo lo que yo viví antes, empezaba hacer sentido. La música era muy importante porque, cuando la metáfora ya no alcanzaba, era la música. Y era impresionante lo que pasaba con el público porque era como que tocábamos algo y la gente como que sabía de lo que estábamos hablando. Era un momento en que la sensibilidad, las antenas, estaban tremendamente paradas, y era un momento en el que había que ser tremendamente metafóricos para mandar el mensaje, para expresar algo.

2- Pensando en tu historia y en lo que te ha tocado vivir, ¿cómo ves tu presente y el contexto actual?

Yo tengo que tener esperanzas porque, gracias a dios, tengo gente que me la entrega todos los días. Desde el compadre que le falta la pierna y bota las muletas y empieza ‘Joecito, son las 6 de la mañana…’, eso, ¿qué te puedo decir?… Encontrar un lugar en donde mis pasos hacen sentido, en donde mis canciones le significan algo a las personas, y ya no son más mis canciones sino que son compartidas, porque se me ha dado esa posibilidad de compartir eso, y se me permite vivir tranquilo, se me permite educar a mis hijos, se me permite caminar tranquilo por las calles, me hace una persona tremendamente agradecida, feliz y optimista ¿Con qué cara voy yo a decir ‘no, loco, estamos pa’ la cagá’? Estamos, pero sigamos pa’ delante, loco, póngale color que la cosa va. Piensa que vino gente de África en barcos, viajando apiñados uno al lado del otro y ahí están para mostrarnos su cultura, entonces ¡vamos! Que siempre hay esperanza. La vida es más, la vida siempre es más.

3- Podríamos dividir la vida del músico en dos aprendizajes: la teoría y el aprendizaje de calle. Hay gente que dice que no necesita estudiar para ser músico ¿qué tan cierto es eso?

Si la persona sabe que puede estudiar y no quiere estudiar me parece un gesto medio tonto, porque ¿Qué es estudiar? ¿Estudiar teoría y solfeo? Porque de estudiar, igual vas a estudiar. Si tú vas en la micro y vas a cachar a ese loco que toca mejor que vo’, vai a tratar de cachar cómo toca, eso igual es estudiar. Ahora, si tú no quieres aprender la escritura y crees que vas a poder caminar por la vida como músico, sin tener acceso a la escritura, es riesgoso porque hoy en día tienes que ser músico, tienes que ser un poco ingeniero, tienes que saber cocinar y tienes que saber un montón de cosas, entonces, limitarte de entrada tu poder de adquirir conocimientos me parece riesgoso, por decir lo menos.

La vocación es súper importante Eso es lo que siento que la educación tiene que dar: herramientas para que los seres humanos puedan encontrar su vocación

En mi caso, yo estuve 2 años en el conservatorio, pero esos 2 años me sirvieron para entender qué es un conservatorio. Me enseñaron que al conservatorio tú no vas a inventar nada, el conservatorio se llama conservatorio porque tiene que conservar. Ahí se tiene que tocar como lo concibió Verdi, la batuta puede ser un poco más rápida o un poco más lenta, pero eso. Si quieres música moderna, Escuela Moderna de Música, si quieres jazz, Escuela de Jazz, no quieres nada de eso, quieres ser un hueón folklórico, está lleno de caballeros haciendo clases. Y conocimiento, tú no puedes limitar el conocimiento. Porque, ¿qué es un músico? Para mí, es un tipo que sabe tocar Coltraine, que sabe tocar Charly Parker, que también sabe tocar un rico ‘king-kong’ cuando tiene que tocar una cumbia y se sabe parar perfectamente con un dúo de rancheras; eso para mí es un músico, tienes que conocer. Y, para conocer esos lenguajes, necesitas calle, necesitas salir a mirar qué está pasando, necesitas encontrar tus íconos. Pero hoy también está el tutorial en internet del hueón que sabe, eso es increíble, eso también abre otros universos… Pero creo que limitar tu opción de aprender no es bueno. A mí me ha pasado de ir a alguna charla y se para uno y te dice: ‘Oe, hermano, yo quiero tocar punk no más y yo quiero que me enseñen eso’. Bueno, hermano, anda donde los ‘Fiskales’ y dile al compadre que te enseñe a tocar bajo y eso es más honesto y vas a estar ayudando al hermano también.

-¿Cuál sería entonces el camino que debería recorrer el músico?

Creo que el camino del músico tiene varias etapas y lo que es más importante es la vocación. Ojalá tu familia, tu entorno, te dé las herramientas que te permitan descubrir tu vocación, porque el hecho de que tu abuelito haya sido músico no te obliga a ser músico también. La vocación es súper importante Eso es lo que siento que la educación tiene que dar: herramientas para que los seres humanos puedan encontrar su vocación. Una vez que uno encuentra su vocación ¿cómo vas a limitar tu conocimiento? O sea, tú no puedes parar de aprender, no puedes parar de sorprenderte. Esto no para, la música va desde el silencio hasta el caos más delirante, la música no para.

 

Escuchen a los cabros adolescentes de hoy en día, como los del Metalcore. Ahí hay mucha música, ahí hay mucha lectura porque es imposible tocar esa música de oído; si el loco dice que toca esa música de oído, me vuelvo devoto del hueón, le prendo velitas. Hay escritura y escritura. Tú dices la música de la India, esa pasó todo este tiempo escrita. Entonces, cómo se va a limitar uno el conocimiento, no puedes. Es riesgoso, hay que buscar conocimiento. Si tu vocación es ser música, es porque eso es no más. O sea, pídeme que haga varias cosas, puede hacer varias cosas: puedo ser traductor, puedo ser cocinero, pero ¡yo soy músico! Esta es mi razón de ser en esta vida. Lo que me pidas yo trataré de hacerlo lo mejor, pero yo soy músico y veo el mundo y lo enfrento desde mi punto de vista como músico.

4- Ahora, con respecto al día-día, las artes y las humanidades han sido siempre carreras subestimadas y relegadas en términos de oportunidades, sueldos y servicios sociales ¿Cómo dirías que se desenvuelve el músico en este contexto?

Ahora ya por los menos se te respeta en los servicios públicos cuando uno dice que es músico, pero es difícil. Yo creo que la única señal sonora fuerte del actual sistema chileno, que representara un ‘ustedes existen, los queremos, ustedes son nuestros, ustedes nos cantan a nosotros’, sería justicia para Víctor Jara. Desde el momento en que no hay justicia para Víctor Jara, significa que la música, el teatro, el arte está postergado a un segundo plano porque hay cosas más importantes dentro de este concepto de sociedad medio americanizada, medio ambigua, medio rara. Yo creo que una señal que debiéramos dar los músicos a este sistema sería decirle ‘quédense con su FONDART, nosotros somos autosuficientes. Nosotros no queremos más limosnear. Permítannos ganarnos nuestro lugar, permítannos trabajar’ con pequeños detalles, detalles que tienen que ver con impuestos, con cobros (lo mismo que tiene que ver con el IVA a los libros); ayúdenos ¿en qué sentido? No metiéndose.

Al año se graban hartos discos, de todo: discos buenos, discos malos, de todo; pero, ¿dónde están esos discos? ¿Dónde se puede escuchar esa música que ha sido financiada con el impuesto de todos los chilenos? Entonces ¿para qué hacemos esa música, si esa música está en la casa del artista en unas cajas? Y ¿cómo la distribuye él? ¿Cómo hace para que alguien la escuche? No basta Youtube, no basta internet. Es delirante porque de repente hay una generación de cabros que están esperando y están exigiendo, pero ¿por qué exiges?, ¿por qué esperas? ¡No esperes! Es tiempo perdido, sal a buscar, sal a mostrar tu música, organízate con los músicos. ¡Menos ego, más unidad! Porque ya pa’ ser músico hay que tener una dosis de ego que tenís que creerte músico, pero si lo manejai mal, está mal.

No olvidemos la guitarra con un ají en casa, esa que había en los años 80s, 70s; no olvidemos que había un tío que cantaba un bolero, una cueca, no olvidemos eso. No olvidemos a la Violeta, no olvidemos a Víctor. No olvidemos nunca a Los Jaivas, no olvidemos nunca a Congreso. No los olvidemos. Cuidemos lo que tenemos porque si esperamos que el estado haga algo… el estado hace algo solo si le conviene, si se ve bonito, si suena bonito, si es chic, si políticamente es correcto, pero uno no puede depender de eso, la música es más, es mucho más. El otro día conversaba con Gonzalo Cordero, mi actual guitarrista, y hablábamos de por qué los músicos son tan malos con esta cuestión de cuidar la plata y él me dijo algo que me sorprendió y que creo que es algo muy verdadero: ‘porque la música existe antes de que existiera la plata y cuando la plata se vaya a la mierda, la música va a seguir existiendo’.

-En relación a trabajar con otros músicos, ¿cómo fue la experiencia de DoReMix?

La experiencia de DoReMix, para mí, fue algo indescriptible porque cada programa dura 15 o 20 minutos, pero nos demorábamos 3 o 4 días en grabarlo, entonces el nivel de información, de conversar con cada uno de los personajes de la historia de nuestra música. Es algo que me hace sentir muy orgulloso, sobre todo de una generación que hizo música, grabó discos, hizo historia; sin tener nadie que les diera nada. Simplemente, con su talento; cagándola, levantándose, haciendo cosas, no esperando nada de nadie.

Lo que debemos hacer los músicos es juntarnos, porque en el Santiago de hoy existe esa capacidad. Aparte, con la capacidad de migrantes que tenemos, existen varias fuentes para ir renovando nuestra música y aprendiendo. Yo he visto en Brasil, que es un país tan grande, cada estado tiene su forma de trabajar, se juntan en algún momento. Hay una gran libertad, pero también existen ciertas reglas que se tienen que cumplir. Por ejemplo, si tú eres músico, tienes que pertenecer a la Orden de los músicos, que simplemente es un lugar en donde tú llegas y dices ‘yo soy guitarrista’ se paran tres guitarristas y te dicen ‘ok, mijito, tóqueme algo’, ‘¿sabe leer algo?’. Tú eres músico desde el momento en que tus colegas te dicen ‘este señor es músico’. Y, después de eso, puedes pertenecer al Sindicato de Músicos, esa es opción tuya, pero funciona y es algo que lleva harto tiempo funcionando, tiene hartos mártires.

Eso de estar siempre esperando, como los pollitos, que caiga algo para poder grabar tu disco, pero después cuando lo grabas ¿qué haces con él? Es lo que pasa con la educación de la música muchas veces. ¿Quién te enseña? A ti te enseñan muchas veces a leer y a tocar, pero no te enseñan a vivir con ese talento. A un músico no se le dice que necesita tener un contador, no se le dice que tiene que hacer facturas o que no tiene que hacer tal cosa; no se le dice qué es hacer facturas, qué es un contador; no se te enseña eso. O sea, todo se vincula y todo tiene que ver con la educación porque la educación permite conversar, dialogar.

5- Desde tu experiencia, qué conclusiones crees tú que han sido fundamentales en tu carrera, como para pasárselas a las nuevas generaciones. ¿Te arrepientes de algo? ¿Cambiarías algo que existe?

Creo que es muy importante, primero que nada, reconocer la vocación. Reconocer qué es lo que te emociona, qué es lo que te pone la piel de gallina. ¿Está eso en Chile?, ¿no está en Chile? Si no está, junta unas monedas, anda a verlo, anda a buscarlo. Es muy importante en la vida de un músico el tener un chanchito para salir a mirar qué pasa afuera. Para darte cuenta que tu Violeta Parra es única, que sí tu Chiloé es único, que sí tu tierra es única. Y, probablemente, no sea eso lo que andes buscando, ni la Violeta ni Chiloé, pero probablemente vas a encontrar un camino allá afuera que va a ser maravilloso.

Ojalá tu compromiso sea siempre con tu primer amor que es la música antes de tomar decisiones que pueden producirte frustración en tu caminar por la vida. Ojalá seas lo más honesto con tu vocación. Y ojalá aprendas que ser músico es el regalo más maravilloso que puedes tener; entonces, lo único que tienes que hacer en este camino de la música es ser devoto de la música, es ser agradecido de la música haciendo que esa música brille, se vea linda, preciosa, suene lindo. La gente que te escucha no tiene culpa de nada y tú tienes que entregar lo mejor, tienes la obligación de entregar lo mejor. Lo que más necesita el planeta en este momento son ideas claras, no necesita más confusión. Necesita sonidos claros, sonidos que aporten a la vibración total de este planeta.

Creo que es bueno llevar eso de que hay que salir a viajar antes de los 30 porque después de los 30 te achicopalai un poquito. Entonces, después de los 30, poner en práctica todo lo que uno aprendió entre los 20 y los 30 y  que suene increíble y cada vez mejor. Tienes que dar y dar y dar, que después las cosas se devuelven. Creo que es eso, sean honestos, sean verdaderos, no se mientan. A mí me lo dijeron en Nueva York y me cayó como una ficha en la cabeza: hay que ser verdadero; si eres mentiroso, te van a pillar y va a ser penca.

Joaquín es productor y editor en Zánganos. Tiene un Magíster en Lingüística, es poeta y actualmente se dedica a la luthería.

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